El Congreso Nacional de Honduras aprobó por unanimidad la Ley de Ordenamiento Técnico y Eliminación de Túmulos Irregulares en la Red Vial Primaria Nacional, que se dio a conocer el miércoles 21 de octubre de 2026. La norma prohíbe los túmulos artesanales o sin certificar en las carreteras principales, y un día después la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT) explicó cómo piensa aplicarla.
Desde ahora, colocar, mantener, cambiar o quitar un reductor de velocidad en la red primaria exige autorización técnica de la SIT. Ninguna alcaldía, patronato, organización comunitaria ni particular puede construir uno por su cuenta, según el texto que reseñó Diario Paradigma.
Tres plazos que corren a la vez
La ley fija tres relojes distintos. La SIT y la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT) tienen hasta 12 meses para levantar un inventario técnico de los túmulos que ya existen. El Ejecutivo, por medio de la SIT, tiene 180 días para emitir el reglamento con las especificaciones técnicas. Y ese reglamento debe crear un trámite para pedir reductores nuevos, con un máximo de 60 días calendario para responder cada solicitud.
En la práctica, el reglamento llegará antes que el inventario. Durante varios meses habrá reglas para los túmulos nuevos mientras sigue sin saberse cuántos hay en las carreteras.
Más de 90 en un solo tramo
El autor de la iniciativa, el diputado nacionalista Marco Midence, contó a El Heraldo que la idea nació de una consulta ciudadana en Atlántida hace unos seis meses. Puso como ejemplo el tramo entre El Progreso y La Ceiba, donde dijo que hay más de 90 túmulos, y describió cómo se levantan algunos: “Hay vecinos que se juntan y tiran cemento y hacen túmulos”.
El ministro de la SIT, Aníbal Ehrler, dio otra escala del problema a La Prensa: desde que asumió, la secretaría ha retirado entre 40 y 50 reductores mal ubicados en todo el país. La cifra de Midence corresponde a un solo corredor, así que el inventario nacional podría superar con holgura lo retirado hasta ahora. Ninguno de los dos números es oficial todavía.
Ehrler explicó que muchos túmulos se hicieron sin estudios, para proteger negocios o frenar el paso por comunidades, y que la SIT ya corrigió algunos tan altos que dañaban vehículos. El inventario los dividirá en tres grupos: los que cumplen la norma, los que necesitan ajustes y los que sobran. La SIT pagará las modificaciones y demoliciones sin cobrar a municipios ni comunidades.
Qué cambia para quien maneja
Para camiones, buses interurbanos y rastras, un túmulo improvisado significa frenar casi en seco con carga, gastar más frenos y suspensión y perder tiempo en cada pueblo. Ehrler dijo que en las carreteras nacionales e interurbanas el reductor debe moderar la velocidad, no obligar a detenerse de golpe. Midence agregó que la Asociación de Municipios de Honduras (AMHON) participará en el reglamento y que se evaluarán puentes peatonales, boyas y reductores autorizados cerca de escuelas y centros de salud.
Quedan cabos sueltos. Ninguno de los medios consultados menciona multas para quien construya un túmulo sin permiso, ni la fecha de publicación en La Gaceta, de la que depende que empiecen a correr los plazos. En paralelo, la SIT ejecuta un programa de señalización horizontal y vertical de 264 millones de lempiras.
Foto ilustrativa: JohnnyStar (CC BY-SA 4.0)
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Fuentes: El Heraldo, La Prensa, Diario Paradigma







