El Agioi Fanendes, el petrolero que llevaba el primer cargamento de diésel ruso pactado entre Donald Trump y Vladímir Putin, dejó de declarar Nueva York como destino. Su señal de posicionamiento marca “a órdenes” desde la semana pasada, cuando Lloyd’s List lo ubicó detenido frente a Skagen, en Dinamarca, y su armador griego, Eastern Mediterranean Maritime, admitió que el puerto de descarga no está decidido. Sus cerca de 40.000 toneladas siguen sin comprador confirmado.
Debía llegar a Nueva York el 7 de noviembre, como informó Transporte.com cuando zarpó del Báltico, pero desde entonces la presión política creció en Washington y en la costa este.
Cartas, amenazas y un plazo vencido
El senador demócrata Richard Blumenthal escribió a Thanassis Martinos, director del armador, para exigirle que retire el buque si piensa descargar en Estados Unidos. A su juicio, la Licencia General 135 del Tesoro, vigente hasta el 7 de abril de 2027, no puede pasar por encima de la ley de 2022 que prohíbe importar petróleo y derivados rusos. Le dio hasta el sábado 31 para identificar al vendedor, el comprador, el fletador, la aseguradora y el operador de la terminal. Es la misma línea que siguieron los seis senadores que pidieron anular el acuerdo a mediados de octubre.
El jueves 29, la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, calificó el pacto de “corrupto e ilegal” y dijo que evalúa cómo impedir que llegue a un puerto de su estado. No está claro qué facultades tiene, aunque casi todas las terminales de combustibles del puerto de Nueva York y Nueva Jersey están en su estado. Legisladores de ambos partidos, entre ellos el republicano Thom Tillis, ya habían advertido a bancos y a los puertos de Houston, Corpus Christi, Beaumont y Nueva York de posibles responsabilidades.
Tres, seis o siete barcos
El conteo depende de quién mire. La firma Kpler identifica tres petroleros con diésel ruso hacia Estados Unidos (el Agioi Fanendes, el Leruo y el Talisman) con 924.000 barriles en total, unas 124.000 toneladas al ritmo de conversión del propio Agioi Fanendes. Greenpeace rastreó seis buques con 268.000 toneladas, según The Guardian, y The Maritime Executive cita siete en la lista de la organización. TankerTrackers.com cree que al menos dos de los que dicen llevar diésel transportan en realidad un fertilizante (UAN) que no está sancionado. El más cercano, el Taurus, va hacia Beaumont (Texas), adonde llegaría el jueves 5.
Brasil, o tal vez Cuba
La Casa Blanca presiona a empresas estadounidenses para que acepten el combustible, según The Washington Sun, pero la consultora Rapidan Energy habla de “un muro de resistencia” aun con descuentos fuertes y no descarta que las cargas acaben en Brasil. OilPrice planteó otra salida, sin confirmar: Cuba, que se quedó sin reservas de diésel en mayo. Con el consumo de 1.600 toneladas diarias para generar electricidad que citó su ministro de Energía, el cargamento alcanzaría para unos 25 días. Del lado ruso, el gobierno firmó el sábado 31 un decreto que prorroga hasta el 31 de enero la prohibición general de exportar diésel, con excepciones para algunos proveedores; el viceprimer ministro Alexander Novak prevé que las ventas al exterior suban a unos 2,15 millones de toneladas en noviembre, desde 510.000 en octubre (Investing.com, con datos de Reuters).
En el surtidor, nada cambió. La AAA marcaba 6,33 dólares por galón de diésel el jueves 29, por encima de los 6,28 del día en que Trump anunció el pacto con Putin. Para el transportista, el precio sigue atado al crudo más que a estos barcos, y la carga, si llega, lo hará después de las elecciones del martes 3.
Foto ilustrativa: DeLuca G
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Fuentes: Investing.com, The Maritime Executive, The Maritime Executive, The Guardian, OilPrice.com, New Jersey Digest, CiberCuba, The Washington Sun







