El cruce ganadero de Puerto Palomas, en el municipio de Ascensión, Chihuahua, hacia Columbus, Nuevo México, volvió a recibir ganado de Chihuahua el lunes 26 de octubre, casi dos años después de cerrar por el gusano barrenador. Es el tercer puerto fronterizo que Estados Unidos reabre al ganado mexicano en esta etapa, después del de Agua Prieta y Douglas, en Sonora y Arizona, y del de San Jerónimo y Santa Teresa, también en Chihuahua.
Los corrales de Columbus no recibían reses desde noviembre de 2024, cuando el Departamento de Agricultura (USDA) cerró la frontera tras el primer caso en el sur de México, según el Albuquerque Journal. Las importaciones se reanudaron en febrero de 2025 y volvieron a suspenderse en mayo de ese año, cuando la plaga siguió avanzando hacia el norte.
Tres puertos en dos meses
Douglas recibió ganado otra vez el 24 de agosto; Santa Teresa, el 24 de septiembre, y Columbus, el 26 de octubre. El USDA prevé abrir Nogales, Arizona, el 30 de noviembre. El tramo sonorense ya tuvo un tropiezo: Transporte.com informó que la exportación por Agua Prieta se suspendió el viernes 16 de octubre por la sospecha de fiebre aftosa en un becerro y se reanudó el martes 20, cuando el laboratorio descartó la enfermedad.
Las cifras del arranque en Palomas no coinciden. La Secretaría de Agricultura informó un primer cruce de 750 cabezas, según El Universal. El secretario de Desarrollo Rural de Chihuahua, Mauro Parada Muñoz, dijo a Norte Digital que el cruce empezó con una cuota autorizada de 150 cabezas diarias, frente a unas 1.500 al día que se permiten por Santa Teresa, donde se han exportado poco más de 10.000 animales en algo más de cuatro semanas. Ningún reporte aclara si el lote inicial se acumuló durante varios días.
Cuotas mensuales y revisión en origen
Para ganaderos y transportistas, el volumen crecerá por pasos. Parada Muñoz explicó que Chihuahua pedirá aumentos cada mes a Senasica, que a su vez los gestiona con el USDA, a medida que los productores completen lotes suficientes para usar la cuota. Cada animal pasa por una preinspección de médicos del gobierno estatal, que revisan heridas y documentos, y luego por una segunda revisión de personal estadounidense en la estación cuarentenaria. La agencia AP agrega que el proceso empieza en el rancho, con medicamentos preventivos, y termina con un baño de insecticida antes de cruzar.
El subsecretario del USDA Dudley Hoskins dijo a la AP que llevará tiempo volver al ritmo previo al brote, cuando Estados Unidos importaba cerca de un millón de cabezas al año. Gerardo Fierro, director de la Autoridad Fronteriza de Nuevo México, estimó en 1.000 millones de dólares el valor de ese comercio para la zona y recordó que el cierre también se llevó la recaudación por el diésel de los camiones ganaderos. Cerca de un tercio del ganado mexicano que entra a Estados Unidos pasa por Columbus y Santa Teresa.
El riesgo sanitario sigue abierto en ambos lados. Desde junio se han confirmado 65 casos en Nuevo México y Texas, incluido el de un alce cazado en el condado de Pecos, según el Albuquerque Journal, y Chihuahua mantiene más de 100 casos activos, de acuerdo con Norte Digital. Desde el lunes, Santa Teresa también admite caballos tras una cuarentena de siete días.
Foto ilustrativa: Lance Cheung (USDA)
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Fuentes: Albuquerque Journal, AP (vía Bozeman Daily Chronicle), Norte Digital, El Universal







