ProInversión y el Gobierno Regional de Arequipa firmaron el lunes 12 de octubre, en Lima, un convenio para buscar inversionistas para Puerto Corío, el terminal que el sur del Perú quiere levantar para sacar por el Pacífico carga propia, boliviana y brasileña. El plan maestro calcula US$844,48 millones en tres etapas. Lo firmado es un acuerdo de promoción: el proyecto sigue sin concesionario, sin operador y sin financiamiento asegurado, como recordaron RPP y el diario Correo.
Qué hay en firme y qué no
Lo único con respaldo técnico es el terminal. La Autoridad Portuaria Nacional (APN) aprobó su plan maestro el 3 de septiembre, según RPP. La primera etapa suma US$651,98 millones; la segunda, US$109,25 millones para otro amarradero de graneles, almacenes y un componente ferroviario; la tercera, US$83,25 millones para un tercer amarradero, de acuerdo con las cifras que publicó Gestión. Correo redondea el total a US$800 millones. Son estimaciones del plan, sin contratos adjudicados detrás.
La ciudad logística que rodearía al puerto está más verde. El gobierno regional saneó e inscribió 34.596 hectáreas a nombre del Estado, de las que 1.127 corresponden al núcleo portuario, detalla Correo. El gobernador Rohel Sánchez habla de un aeropuerto, zonas industriales, hoteles y viviendas, pero RPP advierte que las presentaciones no traen un presupuesto para todo eso ni para las vías, el agua y la electricidad que necesitaría la industria.
Tres calendarios distintos
Las fechas dependen de quién hable. El presidente ejecutivo de ProInversión, Luis Del Carpio, dijo a RPP que espera anunciar inversiones concretas “en el transcurso del próximo año”. Correo recoge una proyección de dos a tres años para estructurar y promover el proyecto y unos tres más para construirlo. En El Comercio, el director de Planeamiento de la APN, Eusebio Vega, fue más cauto: los proyectos que parten de cero “maduran entre siete y diez años”. Leídas juntas, las tres versiones dejan la primera carga de Corío para la próxima década.
Sánchez asegura que hubo acercamientos de grupos de Estados Unidos, China, India, Turquía y Países Bajos, y que India estaría interesada en operar el terminal.
La carga que tendría que llegar
El plan maestro describe un terminal multipropósito pensado para graneles sólidos limpios, con espacio para carga general y contenedores. En el escenario optimista, a los 30 años de operación movería 19 millones de toneladas de graneles y 932.000 de carga general. La apuesta es el grano de Bolivia y Brasil. La APN calcula que desde Corío un buque tardaría entre 26 y 27 días en llegar a Asia, frente a unos 46 desde los puertos brasileños del Atlántico.
Esa carga tiene otros pretendientes. Un estudio de la consultora Infraplan citado por Correo estima que unos 50 millones de toneladas brasileñas podrían salir por puertos peruanos, y por ese volumen competirían también Callao, Paita, Salaverry, Paracas y Chancay, que ya mueve uno de cada diez contenedores del país. Del Carpio sostiene que los ejes portuarios del país “se complementan”. Para el exportador del sur y para el transportista que hoy baja a Matarani o sube hasta el Callao, nada cambia todavía en rutas ni en costos. El cruce desde Brasil depende además de un ferrocarril que, como el tren bioceánico que se discute para Chancay, sigue en los papeles.
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Fuentes: RPP, El Comercio, Correo, Gestión.
Foto ilustrativa: Fabrizio Zini







