La idea tiene décadas de circular en los discursos y por primera vez tiene planos. El tren bioceánico conectaría el puerto de Ilhéus, en el litoral atlántico de Bahía, con el puerto de Chancay, en la costa peruana del Pacífico. Las estimaciones sobre su longitud varían bastante según la ruta que se tome como referencia: los reportes van desde unos 3.000 kilómetros hasta cerca de 4.500.
El paso concreto se dio en julio de 2025, cuando Brasil y China firmaron un acuerdo de cooperación para estudiar el corredor. Lo suscribieron el Ministerio de Transportes brasileño y el Instituto de Planificación Económica e Investigación del grupo ferroviario estatal chino. El objetivo del memorando es acotado pero decisivo: medir la viabilidad técnica, económica, logística y ambiental de una vía capaz de alimentar Chancay con carga brasileña.
Por dónde pasaría
Según la ruta presentada por China y Brasil, el trazado arrancaría en Assis Brasil, en el estado de Acre, cruzaría la Amazonía peruana por Madre de Dios y luego cortaría longitudinalmente los Andes a través de Cusco, Ayacucho, Huancavelica, Junín y Pasco.
Hay además una pieza que ya está contratada. En marzo, la estatal china PowerChina se adjudicó un contrato de 420 millones de dólares para construir 120 kilómetros de vía férrea que unirán las zonas mineras de cobre y litio de los Andes centrales peruanos, en Junín, con Chancay. Es el tramo más corto del rompecabezas, pero también el que conecta el mineral con el barco.
La discusión que falta
El memorando lo firmaron Brasil y China. Perú, que aportaría buena parte del trazado y el puerto de salida, todavía define en qué condiciones participa. El economista Santiago Roca planteó públicamente que el país debería negociar su rol antes de que las decisiones de diseño estén tomadas.
Del lado ambiental, las advertencias son específicas. Especialistas señalan que la traza podría afectar áreas protegidas andinas, entre ellas la Reserva Nacional de Junín, y que existe riesgo de impacto sobre el entorno del Santuario Histórico de Machu Picchu. A eso se suma la preocupación clásica de cualquier obra lineal en la Amazonía: la vía no sólo mueve carga, también abre frentes de colonización y deforestación a ambos lados del riel.
Por ahora, el proyecto está en etapa de estudios. Pero el contrato de Junín muestra que algunos tramos ya no esperan al conjunto.
Cruce de fuentes
Esta información fue contrastada en los siguientes medios antes de su publicación:
Imagen de portada: «Estrada de Ferro Carajas 8.jpg», por Fernando Santos Cunha Filho, vía Wikimedia Commons (CC BY 3.0). Fotografía ilustrativa, no corresponde al hecho descrito.






