La ampliación de la Autopista Norte de Bogotá empezó el jueves 15 de octubre en el costado oriental de la calle 245. Es el tramo de 5,8 kilómetros entre las calles 191 y 245, por donde entra y sale a diario la gente de Chía, Cajicá, Tocancipá y Zipaquirá. Hoy tiene tres carriles por sentido, sin andenes ni ciclorruta, y se inunda casi cada temporada de lluvias. Según la Alcaldía, la obra terminará en 2031.
El diseño deja seis carriles por sentido: cinco para el tráfico mixto y uno para TransMilenio, con carriles de adelantamiento en las estaciones. Suma retornos a desnivel en las calles 224 y 242, 11,6 kilómetros de ciclorruta a ambos lados y seis puentes peatonales. La obra está dentro de Accesos Norte II, una asociación público-privada de $1,8 billones que ejecuta la Concesionaria Ruta Bogotá Norte bajo supervisión de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI). El paquete cubre 17,9 kilómetros: además de la autopista, una doble calzada de 4,9 kilómetros en la carrera Séptima entre las calles 201 y 245, y 7,2 kilómetros de la perimetral de Sopó, que pasará a doble sentido y se conectará con la Concesión Perimetral de Oriente.
Seis años desde la adjudicación
Los medios hablan de “cuatro años de retrasos”, pero la cuenta empieza antes. CAMBIO recordó que la ANI adjudicó el proyecto en 2020 y que en enero de 2024 la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) archivó la solicitud de licencia: el estudio no demostraba que se mantendría la conexión de agua y fauna entre los humedales Torca y Guaymaral, y varios pasos de agua eran más pequeños de lo exigido. La Secretaría de Planeación, el IDU y la Empresa de Acueducto también habían presentado objeciones. El concesionario entregó un estudio nuevo en 2025, la licencia llegó en enero de 2026 y en agosto otra resolución dio por cumplidas las condiciones previas para intervenir la franja entre los humedales.
Sobre quién frenó la obra hay dos versiones. El alcalde Carlos Fernando Galán dijo que el proyecto estaba trabado “debido al archivo de la licencia ambiental por falta de coordinación del Distrito”. Caracol Radio, en cambio, atribuyó la demora a que la ANLA, durante el gobierno nacional anterior, no había emitido los permisos.
Agua, fauna y desvíos
El tramo inundado más conocido está cerca de la calle 209, que quedó bajo el agua en 2024, en 2025 y en abril de 2026. Galán explicó que los dos pasos de agua actuales, de entre dos y casi tres metros de ancho, serán reemplazados por cinco más amplios, y que habrá ocho pasos de fauna. Ricardo Ayerbe, presidente de la ANI, señaló según Infobae que la obra debe combinar la modernización vial con la protección de los ecosistemas de la zona. Antes de la licencia, ambientalistas citados por CAMBIO criticaron que los pasos en forma de cajón eran rígidos y cortos, y advirtieron que el relleno para elevar la vía podría alimentar canteras ilegales en los municipios vecinos.
Para quien maneja por el norte, lo que viene son cinco años de obra en la autopista y en la Séptima a la vez. Al cierre de este texto, el sábado 17 de octubre, ni la Alcaldía ni el concesionario habían publicado los cierres o desvíos que tendrán los conductores mientras duren los trabajos.
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Fuentes: CAMBIO, Caracol Radio, Infobae, Alcaldía de Bogotá.
Foto ilustrativa: EEIM







