Los autobuses de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) funcionaron a medio gas el martes 22 de septiembre. Entre las 10:00 y las 17:00, los conductores pararon por el convenio colectivo, que llevan once meses negociando sin cerrar, y durante la jornada acordaron darle a la empresa un plazo de entre 12 y 15 días. Si en ese tiempo no llega una propuesta que la plantilla pueda votar, habrá otra huelga parcial un día entre el 5 y el 9 de octubre.
Según TMB, el seguimiento medio fue del 61%. La Generalitat fijó servicios mínimos del 20% hasta las 16:00 y del 40% en la última hora del paro. La huelga afectó a todas las líneas de la red de bus de TMB. El metro, el tranvía, Ferrocarrils de la Generalitat y Rodalies funcionaron con normalidad, igual que el Nitbus y las líneas metropolitanas de otros operadores.
23 reuniones y dos puntos atascados
El comité de empresa, integrado por ACAT, ACTUB, CCOO, CGT, SIT y UGT, convocó el paro el 17 de septiembre. En el comunicado de convocatoria explicó que desde noviembre de 2025 se habían celebrado 23 reuniones y que apenas había acuerdos. Dijo que la paciencia de la plantilla había “llegado al límite”.
Los dos temas que más separan a las partes son la jornada de 35 horas semanales y los descansos. El comité exige que se respeten los dos días libres consecutivos por semana. Afirma que una sentencia judicial ya obliga a garantizarlos y que hoy no siempre se cumplen. También pide calendarios más claros. La CGT añadió otra queja: la empresa no ha aplicado las subidas salariales del personal público pactadas con el Estado.
La huelga se hizo en ese horario para que la plantilla pudiera asistir a una asamblea general a partir de las 12:30 en las cocheras de Sants. Allí se rechazaron las medidas que la dirección había puesto sobre la mesa y se votó el ultimátum. El presidente del comité de Transports de Barcelona, Jesús Linares, dijo que esperan que TMB presente “una propuesta satisfactoria para todas las partes” que se pueda llevar a votación. También criticó los tiempos de la empresa: “En cuatro días no puedes arreglar lo que se ha negociado durante once meses sin resultado”.
Linares defiende la jornada de 35 horas como una reorganización que ayudaría a planificar mejor el servicio y rechaza que se trate de una subida de sueldo encubierta.
Qué dice la empresa
La dirección de TMB afirma que, después de una semana de negociación “intensa”, las posiciones se habían acercado bastante. Lamentó que la asamblea no aceptara la oferta y dijo que quiere seguir negociando para cerrar un acuerdo “cuanto antes mejor”.
Si el paro se repite en octubre, serían interrupciones de dos horas por franja horaria. La fecha exacta todavía no está fijada.
Fuentes: La Vanguardia, El Periódico, La Ciutat, Metrópoli Abierta.
Foto ilustrativa: El gringo photo / Pexels
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