La Policía Nacional de Colombia informó el 8 de octubre la captura de 10 personas señaladas de integrar una red de piratería terrestre que se hacía pasar por agentes de tránsito: montaba falsos retenes en carretera con prendas parecidas al uniforme policial, armas de fuego y radios, y cuando el conductor se detenía le robaba la carga. Los falsos policías, según la investigación de la Dirección de Tránsito y Transporte, escogían de antemano camiones con perecederos, sobre todo alimentos de origen animal y hortalizas.
La operación, llamada Escudo Central, incluyó allanamientos en Bogotá y en cuatro municipios del Tolima: Coello, Espinal, Guamo y Saldaña. Las capturas se hicieron con orden judicial. Los agentes incautaron una pistola, dos radios y siete teléfonos, y recuperaron vehículos de carga, autopartes y mercancía. El reporte oficial no dice cuántos camiones aparecieron ni cuánto vale lo recuperado, un vacío que El Tiempo e Infobae señalan por separado. Tampoco se ha informado la fecha exacta de los allanamientos ni los nombres de los detenidos, que por ahora son capturados y no condenados.
Seis asaltos y 1.386 millones de pesos
La Policía atribuye a la estructura seis hechos de piratería terrestre entre 2025 y 2026, con una afectación cercana a 1.386 millones de pesos. Semana recoge además otra cifra de la misma fuente, rentas criminales por encima de 1.000 millones; la diferencia puede deberse a que una mide el daño total a las víctimas y la otra lo que la banda habría obtenido. Dividido entre los seis asaltos, el daño promedio ronda los 231 millones de pesos por camión, unos US$71.000 al cambio de esta semana (cerca de 3.220 pesos por dólar). Para un transportador independiente, un solo golpe de ese tamaño puede equivaler a meses de fletes, y con perecederos el plazo para recuperar la mercancía en buen estado es de horas.
El caso llega cuando las cifras nacionales venían bajando. Según datos oficiales citados por Autocosmos en septiembre, Colombia registró 163 casos de piratería terrestre en 2024 y 101 en 2025, y en el primer trimestre de 2026 hubo 12, frente a 33 un año antes. Con ese volumen, los seis asaltos atribuidos a esta red representan una porción visible del total, y la modalidad del falso retén complica la prevención: el conductor que se niega a parar ante un control que parece legítimo arriesga una sanción, y el que para puede perder la carga.
El mismo método en México
El patrón se repite en otros corredores de la región. En septiembre, en el noroeste de México, la Fiscalía buscaba a hombres que se presentaban como agentes federales en carretera, mientras los transportistas denunciaban esperas de hasta 24 horas entre Sonora y Tijuana por los retenes, como contamos en la nota sobre los falsos agentes de la FGR. Y en San Luis Potosí cayeron hace pocos días nueve detenidos por robo de carga con 102 inhibidores de señal, otra herramienta para dejar al camión sin rastreo.
La Dirección de Tránsito y Transporte dijo que seguirá con labores de inteligencia e investigación en los corredores viales. Queda pendiente lo que decida un juez sobre la medida de aseguramiento de los 10 capturados.
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Fuentes: El Tiempo, Infobae, Semana, Caracol Radio, Autocosmos.
Foto ilustrativa: Xemenendura







