El Gobierno de Chile negocia con las concesionarias de autopistas una rebaja del TAG a cambio de alargarles los contratos. Entre el lunes 21 y el martes 22 de septiembre, el biministro de Obras Públicas y Transportes, Louis de Grange, dio los primeros detalles en entrevistas con varias radios: la baja llegaría solo a algunas autopistas y empezaría por las más antiguas de Santiago. Todavía no hay fecha.
Qué propone el Gobierno
La fórmula consiste en que la concesionaria cobre menos por pasada y, a cambio, explote la vía durante más años, de modo que el contrato mantenga su equilibrio financiero. De Grange lo describió como «el compromiso del Estado». Según dijo en Radio Duna, citado por el Diario Financiero y La Tercera, el Gobierno empezará por las autopistas de la Región Metropolitana que llevan más tiempo en operación, tienen más flujo y, por lo tanto, más margen para bajar tarifas a cambio de plazo. Después podría seguir con otras regiones.
El ministro admitió que no todas las concesionarias entrarán. «No es que todas las concesionarias se estén haciendo ricas, ni mucho menos», dijo, y puso como ejemplo el túnel El Melón, cuya concesionaria quebró, y otras que tienen EBITDA negativo. Recordó además que ya hubo un antecedente, cuando algunos contratos dejaron de aplicar el reajuste anual real a cambio de más plazo.
En CNN Chile explicó que el Gobierno se decidió a negociar porque en algunas concesiones las tarifas subieron más rápido que el ingreso por habitante, y que en el ChileDay de Madrid y Londres hubo nuevos acercamientos con las empresas. En Radio Agricultura dijo que bajar el TAG es una prioridad del presidente José Antonio Kast y habló de plazos: «Este año tenemos que dar alguna señal (…) me encantaría que fuese la otra semana».
La objeción de Gómez-Lobo
Andrés Gómez-Lobo, exministro de Transportes y académico de la Universidad de Chile, cuestionó la idea en Radio Futuro. Reconoció que es viable en lo administrativo y que existe un precedente: a fines de 2019, el entonces ministro Moreno negoció eliminar el reajuste de 3,5% real en algunas autopistas de Santiago. Pero dijo que la rebaja tiene costos. Si baja el peaje en las vías más usadas, sube la congestión y puede caer el uso del transporte público. Y alargar el contrato atrasa la próxima licitación, que es el momento en que normalmente se exigen obras de ampliación.
Gómez-Lobo usó el mismo ejemplo que el ministro para llegar a la conclusión contraria. Cuando El Melón se volvió a licitar, el peaje bajó de $5.150 a $2.800. «Cuando tú negocias un cambio contractual, no tienes la presión competitiva de una licitación. Por lo tanto, siempre es preferible licitar a negociar», afirmó.
Ni el ministerio ni las concesionarias han dicho cuánto bajaría la tarifa. De Grange dijo que los porcentajes dependerán de cada contrato y que los darán a conocer cuando terminen las negociaciones.
Fuentes: Diario Financiero, La Tercera, CNN Chile, Radio Agricultura, Radio Futuro.
Foto ilustrativa: autopista Costanera Norte en Vitacura, Santiago. Carlos Figueroa Rojas / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
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