La orden ejecutiva que Donald Trump firmó el lunes 5 de octubre en Grand Island, Nebraska, permite que los camiones de Estados Unidos usen en carretera el diésel rojo, teñido para distinguirlo, hasta el 31 de diciembre. Ese combustible está reservado al campo, la construcción y la industria porque no paga el impuesto federal de 24,4 centavos por galón. Los gremios de transportistas, sus supuestos beneficiarios, dicen que el ahorro será mínimo y que aún no saben cómo aplicarlo.
La Casa Blanca habla de un ahorro de más de 100 dólares por carga. Con 24,4 centavos por galón, esa cifra exige llenar unos 410 galones de una vez, más de lo que lleva un tractocamión típico con dos tanques. Con 300 galones el descuento ronda los 73 dólares, siempre que la estación venda diésel teñido, algo que la mayoría de los carriles para camiones en las autopistas no ofrece.
Un impuesto que solo se aplaza
El texto ordena al Tesoro “diferir” el cobro sin intereses ni multas y explorar cómo eliminar la deuda, y le da cinco días para confirmar que tiene facultades legales para hacerlo. Al 6 de octubre el IRS no había publicado ninguna guía. Matt Muenster, de la consultora Breakthrough Fuel, recomendó a sus clientes planificar como si ese impuesto se fuera a cobrar más tarde.
Luego están los estados. Carmen Martorana, directora de IFTA, el acuerdo que reparte el impuesto estatal al combustible según los kilómetros recorridos, explicó a Land Line que el diésel teñido se compra sin impuesto estatal, así que el transportista terminará pagando esa parte en su declaración trimestral. Ningún estado ha exonerado su impuesto especial, y los que habilitaron el diésel agrícola en carretera a finales de septiembre (según contamos entonces), lo limitaron a usos acotados.
Qué dicen los gremios
Todd Spencer, presidente de OOIDA, la asociación de propietarios-operadores, recordó que cada dólar de aumento por galón le cuesta a sus socios unos 400 dólares más por semana, y aun así calificó la medida de “alivio mínimo”. Henry Hanscom, de la American Trucking Associations (ATA), agradeció el gesto, pero pidió reglas federales y estatales claras sobre quién califica, cómo se reporta y qué impuestos siguen vigentes. NATSO y SIGMA, que agrupan a dueños de paradores y comercializadores, advirtieron que vender diésel teñido a gran escala exige tanques y surtidores separados y que el riesgo legal pesa más que el beneficio; a su juicio, la orden sirve sobre todo a agricultores que ya almacenan diésel rojo para mover la cosecha.
El precio cedió algo por otras vías. La Administración de Información Energética (EIA) reportó el 5 de octubre un promedio de 6,199 dólares por galón, 18 centavos menos que la semana anterior; la AAA marcaba 6,315. La EIA hace un sondeo semanal y la AAA mide a diario, de ahí la diferencia. El Grupo de los Siete acordó el 2 de octubre liberar 100 millones de barriles de crudo y refinados de sus reservas, y estados como Ohio suspendieron 90 días su impuesto al diésel.
Hoy, un transportista interestatal puede comprar diésel rojo si lo encuentra, pagará igual los impuestos estatales y quizá deba el federal en 2027. La respuesta del Tesoro, con plazo hasta el 10 de octubre, dirá si la orden llega a las autopistas.
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Fuentes: FreightWaves, Land Line, FleetOwner.
Foto ilustrativa: nockewell1







