El jueves 18 de septiembre alguien puso a la venta en Telegram un archivo de 1,10 GB. Según la publicación, tenía más de 15 millones de registros de clientes de Aeroméxico. El domingo 20, la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno (SABG) lo hizo público y abrió una investigación de oficio con base en la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares.
La dependencia consiguió una muestra de 100.092 registros y describió lo que contiene: nombre completo, correo electrónico, teléfono fijo y celular, fecha de nacimiento y fecha de alta. En esa muestra aparecen, además, servidores públicos y figuras públicas.
Lo que dice la aerolínea
Aeroméxico, en declaraciones recogidas por El Financiero y El Universal, afirmó que no ha identificado «exposición de información financiera, datos de tarjetas de pago ni contraseñas», incluidas las de Aeroméxico Rewards. También aseguró que el caso no afectó sus operaciones y que investiga si los datos son auténticos y de dónde salieron.
Hay que leer los titulares con cuidado. Algunos medios escribieron «Aeroméxico investiga…» como si la aerolínea hubiera detectado el problema, pero quien encendió la alarma fue el Gobierno federal. Y todavía nadie ha confirmado que la base venga de sistemas de Aeroméxico: por ahora es una base presuntamente atribuible a la compañía. Infobae y El Imparcial publicaron que la empresa no había dado postura, mientras El Financiero y El Universal sí la recogieron; lo más probable es que sea una diferencia de horario de cierre.
Por qué importa aunque no haya tarjetas
Un nombre con su correo, su teléfono y su fecha de nacimiento es justo lo que necesita un estafador para hacerse pasar por la aerolínea. Un «cambio de itinerario», un «reembolso pendiente» o un «premio» de millas bastan para pedirle a alguien los datos que no se filtraron. Por eso la propia Aeroméxico pidió a sus clientes desconfiar de correos, mensajes o llamadas inusuales.
La SABG recomendó tres cosas a quienes hayan volado o se hayan registrado con la aerolínea:
- revisar movimientos raros en el correo y en las apps vinculadas;
- cambiar la contraseña de acceso a las plataformas de la aerolínea;
- activar la verificación en dos pasos.
Para el transporte aéreo el caso es una advertencia más amplia. Las aerolíneas manejan bases enormes de pasajeros, con datos de contacto y de viaje, y un tercero que las compromete no necesita tocar un avión para hacer daño.
Fuentes consultadas
Imagen de portada ilustrativa: Un Boeing 787 de Aeroméxico. Foto ilustrativa. Autor: U-95, licencia CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.
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