La Cámara de Comercio de El Paso pidió el miércoles 14 de octubre a autoridades locales, estatales y federales que frenen el plan para sacar de forma permanente a los tractocamiones del puente Córdova-de las Américas, el cruce que en Ciudad Juárez se conoce como puente Libre. En conferencia de prensa, su director, Ricardo Mora, presentó un estudio de 150 páginas del Instituto Hunt de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP) y dijo que más de 250 empresas firmaron cartas contra el cambio.
El plan es de la Administración de Servicios Generales de Estados Unidos (GSA), que eligió una modernización de 500 millones de dólares del puerto de entrada. Según KFOX, el puente dejará de procesar carga comercial cuando arranque la obra, a inicios de 2028, y los trabajos terminarían en el verano de 2031. Los camiones pasarían a los otros cruces de la región.
Qué dice el estudio y qué se publicó
El Diario de Juárez tituló que el cierre a la carga provocaría pérdidas de hasta 36.000 millones de dólares. La cifra del estudio es otra cosa: según El Paso Inc., 36.600 millones de dólares es el comercio en camión que el condado de El Paso dejaría de mover solo en 2036. La pérdida de producción económica regional que calcula el Instituto Hunt es de 2.300 millones de dólares entre 2028 y 2036, con 9.529 años-empleo perdidos y 213 millones de dólares menos en recaudación en ese periodo. La cámara agrega que el 10,9% del comercio podría irse de la región y que, sin el Libre, los cruces de carga llegarían a su tope de capacidad en 2031, tres años antes de lo previsto. El Diario recoge la misma advertencia: los puentes adonde se movería la carga no tienen capacidad para absorberla.
Para el transportista el efecto se mide en vueltas. Royal Jones, director de Mesilla Valley Transportation, explicó que las empresas que hoy completan varias cargas al día en el cruce podrían quedarse en una si tienen que recorrer más distancia para llegar a otro puente.
La respuesta de Escobar
La congresista Veronica Escobar, que apoya el plan de la GSA, respondió el jueves 15 que la cámara no participó en los cuatro años de consulta pública del proyecto pese a haber sido invitada. Quienes defienden el cambio argumentan que sacar los tráileres reduce la contaminación de los motores encendidos en las filas, que afecta a los barrios cercanos.
La discusión se desvió por una propuesta del empresario Paul Dipp, presidente de Economy Wholesale Grocers, que en la misma conferencia pidió rebautizar el cruce como puente Donald J. Trump de las Américas y que el presidente intervenga. Escobar lo criticó y la cámara aclaró a KVIA que no respalda el cambio de nombre.
El debate coincide con la agenda fronteriza de México. Ese mismo 14 de octubre, ante el Senado, el canciller Roberto Velasco incluyó el cruce Anapra-Sunland Park entre los ocho nuevos proyectos fronterizos con Estados Unidos y mencionó como objetivo desviar el transporte pesado de las ciudades fronterizas, según El Informador. En Tijuana, el cruce Otay II tiene como meta abrir a finales de 2028, el mismo año en que el Libre dejaría de recibir camiones.
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Fuentes: El Paso Inc., KFOX, KVIA, El Diario de Juárez, El Informador.
Foto ilustrativa: U.S. Customs and Border Protection







