Un chofer de Culver CityBus murió baleado el jueves 1 de octubre, hacia las 5:15 de la tarde, en el cruce de las avenidas Centinela y Mitchell, en el barrio de Mar Vista, en Los Ángeles. Según la policía, un pasajero que parecía ebrio discutió con él porque no había parado donde quería, sacó un arma de una mochila y le disparó dos veces. El conductor, Bruce Rodriguez, murió en el hospital. Iban pocos pasajeros a bordo y ninguno resultó herido.
El agresor huyó en bicicleta. La policía de Los Ángeles detuvo el viernes 2, poco después de las dos de la tarde, en la cuadra 3600 de Motor Avenue, a un hombre de 55 años al que identificó como Jose Zayas. Quedó fichado por sospecha de asesinato, con una fianza de 3 millones de dólares, y los detectives prevén presentar el caso a la Fiscalía del condado esta semana. Todavía no hay cargos formales.
Servicio suspendido y una vigilia
Culver City suspendió todo el servicio de CityBus durante el fin de semana. El alcalde, Freddy Puza, habló de “un acto de violencia sin sentido”, y la ciudad pidió a los usuarios que, cuando vuelvan los autobuses, sean amables con los operadores. Hasta el domingo no se había anunciado la fecha de reanudación.
Cientos de compañeros, amigos y familiares se reunieron en una vigilia. Rodriguez deja a su esposa, Sandy Sanchez, y dos hijos pequeños. Según ABC7, un mes antes otro pasajero lo había amenazado con un cuchillo. El abogado de la familia dijo que buscarán cambios para que los conductores estén mejor protegidos. Christine Ivey, que defiende a los trabajadores del transporte, describió en la vigilia el maltrato cotidiano: pasajeros que les tiran orina, heces, líquidos o comida y que los escupen.
Qué funciona para proteger al operador
Ninguno de los medios consultados precisa si el autobús de Rodriguez tenía mampara de protección. El caso vecino más documentado es el de Metro de Los Ángeles, que terminó de instalar cabinas que encierran por completo al conductor en sus 2.105 autobuses tras una ola de agresiones. Con datos de un periodo de abril a septiembre, la agencia informó que en los buses con esa barrera los choferes tenían un 58% menos de probabilidad de ser agredidos, y también bajaron los escupitajos. Metro sumó cámaras, botones de emergencia y capacitación obligatoria para desescalar conflictos. La ley de California castiga la agresión a un operador con hasta tres años de cárcel y multas de hasta 10.000 dólares.
Para los operadores de sistemas pequeños como Culver CityBus, la discusión que viene es si esas medidas se extienden a todas las flotas del condado y quién las paga. Lo inmediato es saber qué cargos presenta la Fiscalía y cuándo vuelven a circular los autobuses.
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Fuentes: CBS Los Ángeles, NBC Los Ángeles, ABC7.
Foto ilustrativa: Gonzalo 8a







