Bolivia dejó de discutir si elimina el subsidio a los combustibles y pasó a discutir cuándo. La respuesta, por ahora, es enero de 2027.
El compromiso quedó asentado frente al Fondo Monetario Internacional, dentro de un programa de reformas económicas de 36 meses por USD 1.900 millones. El esquema acordado mantiene los precios internos sin cambios hasta diciembre de 2026 y prevé que desde enero de 2027 avancen hacia niveles que permitan recuperar costos.
El presidente Rodrigo Paz confirmó esta semana que su gobierno trabaja el plan y lo describió como una de las medidas económicas de mayor impacto que prepara su administración. También marcó dos condiciones: que la salida sea gradual y que venga acompañada de medidas de apoyo para los sectores afectados.
El hueco en el anuncio
Ahí está el punto que el transporte boliviano viene señalando. El programa contempla un mayor gasto en asistencia social y el fortalecimiento de mecanismos de protección para los hogares de menores ingresos durante la implementación de las reformas fiscal, cambiaria y monetaria. Lo que no se ha detallado es qué sectores productivos recibirán compensación ni mediante qué mecanismo se evitará que el incremento de costos se traslade de inmediato a los pasajes y a los alimentos.
En Panamericana, un especialista planteó la tensión con claridad: sobre la necesidad de eliminar la subvención prácticamente nadie está en desacuerdo, el problema es que va a generar efectos en el incremento de precios. Una salida abrupta encarecería de golpe los costos de los productores agropecuarios y del transporte público.
Las estimaciones que circulan
Correo del Sur advirtió sobre el impacto en alimentos, pasajes y gas domiciliario. Prensa Mercosur fue más lejos y citó proyecciones de inflación de hasta 14% para 2027 como consecuencia del fin de la subvención.
Ese número conviene tomarlo con pinzas: es una proyección, depende de la gradualidad efectiva del cronograma y de cuánto compense el Estado, dos variables que todavía no están publicadas. Lo que sí está fijado es la fecha, y para el transporte de carga boliviano —que hoy calcula sus fletes sobre un diésel subvencionado— eso significa poco más de un año para rehacer las cuentas.
Foto: Parada de transporte público.jpg, por Mario Vargas Condori, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons. Imagen ilustrativa: no corresponde a los hechos descritos.





