El principal terminal de contenedores de San Antonio quedó a media máquina a mediados de septiembre. El 16 de septiembre, trabajadores portuarios se manifestaron en el acceso norte del terminal de DP World tras el despido de cuatro compañeros, y el paro terminó deteniendo las operaciones de patio y gate.
La empresa sostiene que las desvinculaciones fueron una medida disciplinaria contra trabajadores que participaron en paralizaciones no autorizadas y en otras conductas que contravenían la normativa interna. Los sindicatos lo leen al revés: como una represalia en medio de una negociación que no camina.
El costo en naves
MundoMaritimo calificó la paralización de ilegal siguiendo la posición de la compañía y puso el número que importa en un puerto: siete recaladas canceladas. Cada nave que no atraca se reprograma o se desvía, y el efecto se arrastra por días sobre las cadenas de exportación que dependen del terminal.
No fue el primer golpe del mes. El 7 de septiembre, los trabajadores habían denunciado el despido de 21 personas tras la decisión de la empresa de eliminar el departamento de Finanzas y centralizar esas funciones en Santiago.
El conflicto de fondo
La disputa no nació en septiembre. Desde junio, la Unión Portuaria de Chile respalda a los sindicatos SITRACONOP, SEMPROPORT y S1DPWSAI en un conflicto con la administración de DP World San Antonio. La denuncia central es que la empresa estaría mezclando deliberadamente la implementación de la ley de 40 horas con cambios unilaterales al sistema de turnos, revirtiendo acuerdos que llevaban años vigentes.
Ese es el punto que conviene seguir. La reducción de jornada obliga a rediseñar turnos en toda la industria portuaria chilena, y la pregunta de quién define ese rediseño —la empresa por su cuenta o la mesa de negociación— está lejos de ser exclusiva de San Antonio. El paro terminó, según reportó PortalPortuario, pero el desacuerdo que lo originó sigue abierto.
Foto: Puerto San Antonio – 13022826444.jpg, por Sebastián Betancourt, CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons. Imagen ilustrativa: no corresponde a los hechos descritos.






