La MTA de Nueva York calcula que los aranceles federales le sumarán unos US$1.000 millones a la compra de trenes y autobuses prevista en su plan de capital 2025-2029. Con esa cifra en la mano, la gobernadora Kathy Hochul envió el 30 de septiembre cartas al secretario de Comercio, Howard Lutnick, y al representante comercial Jamieson Greer para pedir que los vehículos de transporte público y sus componentes queden fuera de los gravámenes.
El análisis, presentado al consejo de la MTA en septiembre, cubre US$23.000 millones en material rodante: casi 9.000 vagones de metro y coches de cercanías y unos 5.800 autobuses. Hochul habló de “un impuesto de 1.000 millones al transporte”. Hasta el cierre de esta nota no se conocía respuesta de Comercio ni de la oficina de Greer; la cifra sigue siendo una estimación de la agencia.
Por qué pagan aranceles trenes armados en EE. UU.
Los vehículos que compra la MTA se ensamblan en fábricas estadounidenses. Las reglas Buy America exigen que al menos el 70% de las piezas de un equipo financiado con fondos federales sea nacional, con montaje final en el país, lo que deja hasta un 30% de origen extranjero expuesto a los aranceles. En el vagón R211, el modelo más nuevo del metro, la parte nacional supera el 75% (Trains la sitúa en 76%); el resto llega de Japón, Italia y Taiwán. Algunas piezas, como los equipos de señalización CBTC, no tienen proveedor local.
Jessie Lazarus, responsable de material rodante de la MTA, dijo a Trains que lo nuevo es “la tasa arancelaria alta e impredecible” sobre esos componentes especializados. Según la misma revista, el costo de materiales por vagón subió 27,9% en 19 meses.
Qué se deja de comprar
La MTA tradujo el sobrecosto a unidades: con US$1.000 millones podría renovar casi toda la flota de Metro-North, comprar 150 coches M9-A para el Long Island Rail Road, unos 1.000 autobuses o más de 250 vagones de metro para las líneas 1 a 6. Esa última cuenta pesa porque la agencia tiene en marcha el pedido R262, el mayor de su historia: 1.140 vagones para las líneas 1, 3 y 6, con opción a otros 1.250 para las líneas 2, 4 y 5. Las propuestas debían entregarse en septiembre y la adjudicación se espera a comienzos de 2028.
La equivalencia en autobuses supone un precio medio cercano a US$1 millón por unidad. Como referencia, Metro de Los Ángeles pagó 337,7 millones por 220 autobuses eléctricos a fines de septiembre, unos US$1,5 millones cada uno. Con ese precio, los 1.000 millones alcanzarían para unos 650 buses eléctricos.
Lisa Daglian, directora del comité asesor de usuarios de la MTA, advirtió a amNY que cualquier recorte llegaría directo a los pasajeros y al mantenimiento. Janno Lieber, presidente de la agencia, defendió la renovación como necesaria para el servicio.
El mismo problema en los camiones
Lo que describe la MTA se parece a lo que viven las flotas de carga. Desde noviembre de 2025 rigen aranceles de la Sección 232 a camiones medianos y pesados importados (25%) y a autobuses (10%), y los fabricantes con planta en EE. UU. siguen dependiendo de electrónica y componentes de tren motriz traídos de fuera. Para un transportista, eso significa que el precio de una unidad nueva depende también de cuánto de ella cruza una aduana, aunque se arme en Estados Unidos.
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Fuentes: amNY, Trains (vía Yahoo News), News 12.
Foto ilustrativa: Zelinschi Produções







