Los conductores de autobús del Distrito Federal de Brasil suspendieron la huelga que iban a iniciar este lunes 28 de septiembre. El acuerdo se cerró la noche del domingo 27 en una reunión en la Secretaría de Movilidad (Semob) del gobierno de Brasilia, y los autobuses salieron a circular con normalidad por la mañana.
El sindicato de los trabajadores del transporte terrestre del DF consiguió lo que había pedido en salario: un aumento de 8%. Los vales de comida y la canasta básica suben 10%, y según el Diário do Transporte el seguro de vida pasa de unos R$ 24.000 a R$ 48.000. El reajuste tiene como fecha base el 1 de agosto y la diferencia retroactiva se pagará en la nómina de octubre. Las empresas también se comprometieron a mantener los puestos de cobrador mientras dure el convenio.
“Llegamos a un acuerdo de 8% de reajuste salarial, 10% en el ticket y 10% en la canasta”, dijo João Dão, presidente del sindicato, citado por el Correio Braziliense. El sindicato también había pedido 12% en los planes de salud y dentales; ninguno de los tres medios consultados precisa cómo quedó ese punto.
Un día de idas y vueltas
La negociación llevaba más de diez rondas desde julio. El sábado 26 las operadoras ofrecieron 6% de aumento salarial y 7% en los beneficios de alimentación. Con una inflación acumulada de 4,11% en el periodo, las empresas calculaban una ganancia real de 1,82%. La asamblea del domingo rechazó la oferta y confirmó el paro para el lunes.
Ese mismo domingo el gobierno del DF calificó la huelga de “político-electorera” y llevó el caso al Tribunal Regional del Trabajo de la 10.ª Región. El juez Dorival Borges de Souza Neto no la prohibió, pero ordenó mantener 80% de la flota en las horas pico (de 5:30 a 9:00 y de 17:00 a 20:00) y la mitad de los viajes en el resto del día, con una multa de R$ 100.000 por hora de incumplimiento que podía subir a R$ 200.000 en caso de reincidencia. El Metro del DF había anunciado que alargaría su horario pico.
Las concesionarias del sistema son Bsbus, Viação Piracicabana, Viação Pioneira, Auto Viação Marechal y el consorcio Urbi-HP. En un comunicado difundido antes del acuerdo, dijeron que la huelga castigaba a quienes no tienen otra forma de moverse, como estudiantes, pacientes y adultos mayores.
Los medios no coinciden del todo en el papel del gobierno. Metrópoles atribuye el cierre del trato a la mediación de la Semob y de la Procuraduría General del DF, bajo la gobernadora Celina Leão, candidata a la reelección, que calificó la suspensión de “excelente noticia”. El Diário do Transporte lo presenta como un acuerdo entre trabajadores y empresas, y ninguno de los tres medios explica quién pagará el aumento, que en un sistema con subsidio público puede terminar en la cuenta del gobierno. El acuerdo llega a una semana de la primera vuelta electoral del 4 de octubre, y la segunda está prevista para el 25; en ambas fechas el transporte debe operar a plena capacidad.
Fuentes: Correio Braziliense, Metrópoles, Diário do Transporte.
Foto ilustrativa: Sintegrity / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)








