Hay una pregunta que todo exportador argentino se hace cuando manda un embarque: ¿me van a abrir la carga? La respuesta, cada vez más, la da un algoritmo y no una persona sentada del otro lado del mostrador.
Eso fue, en pocas palabras, lo que contó Diego Figueroa, consejero de la Dirección General de Aduanas, en la trigésima edición del Día de la Exportación que organiza la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA). El encuentro se hizo el martes 15 de septiembre en el Palacio Libertad, bajo el lema «Nueva frontera exportadora: la transformación en curso», y llegó con un número de fondo que explica el entusiasmo del sector: CERA proyecta exportaciones récord por USD 103.200 millones para este año.
El número que resume el cambio: 60% menos canal rojo
El dato duro que dejó Figueroa es que la asignación de exportaciones al canal rojo —la revisión física, la que obliga a abrir y descargar— cayó un 60% desde 2023. Detrás de esa caída hay un cambio de método más que de política: la Aduana reemplazó buena parte de las decisiones discrecionales por matrices algorítmicas de riesgo que cruzan antecedentes del exportador, la aduana de salida, el tipo de mercadería y hasta el despachante que interviene.
«Hoy la selectividad inteligente aumentó mucho en desmedro de la selectividad con decisión de la persona», resumió el funcionario. Para reforzar el punto, el organismo sumó un candado administrativo: pasar una operación de canal verde a rojo ahora requiere la firma de un jefe con rango de división, con nombre y apellido detrás de la decisión.
Para el que mueve la carga, la cuenta se mide en horas
Menos revisión física significa menos camión parado. Y ahí los números todavía incomodan: un 33% de las operaciones se despacha en menos de 24 horas, un 31% entre 24 y 48, y el 36% restante supera los dos días. El propio Figueroa reconoció que no están conformes con esos tiempos y apuntó a un factor que no depende de la Aduana: la operación de las terminales y el costo de mover la carga dentro de ellas.
La diferencia no es menor para perecederos y graneles, que son justamente los productos donde una inspección invasiva se traduce en pérdida de calidad o en demoras de buque.
Lo que todavía no existe
Conviene ser preciso con lo que se anunció y lo que no. La plataforma que debería consolidar todo esto —bautizada «Gestión Integral de la Realidad Aduanera»— está prevista para el año próximo y vendría a reemplazar al Sistema Malvina, al que hoy se le cuelgan más de 25 sistemas satélite. Y el uso de inteligencia artificial para seleccionar qué cargas escanear sigue, según la propia Aduana, con un despliegue limitado.
Mientras tanto avanza lo que sí está vigente: el régimen de operador en planta de la Resolución 5570, que permite hacer la inspección en el lugar de fabricación y ahorrar el traslado de personal y de carga, y la exigencia de presentar la documentación completa en diez días para no caer automáticamente en el rojo.
Foto: acceso a Terminales Río de la Plata, en el puerto de Buenos Aires. Autor: Dennis G. Jarvis, Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 2.0. Imagen ilustrativa; no corresponde a los hechos descritos.
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