El presidente de Aena, Maurici Lucena, sostuvo el viernes 16 de octubre en Barcelona que la ampliación de El Prat sigue en plazo y que la pista de mar alargada y la nueva terminal satélite estarán en servicio antes de 2036. Lo dijo en un encuentro en el Col·legi d’Economistes de Catalunya, donde también previó que el aeropuerto cierre 2026 con más de 60 millones de pasajeros, por encima de su límite técnico de 55 millones.
Un aeropuerto por encima de su tope
Los números de Aena explican la presión. Septiembre terminó con 5,4 millones de pasajeros, un 2,6% más que un año antes y el mejor septiembre registrado, y el acumulado de enero a septiembre suma 45,5 millones, según El País. Para llegar a 60 millones harían falta unos 14,5 millones entre octubre y diciembre, cerca de 4,8 millones al mes, menos de lo que movió en septiembre. Lucena insistió en que los 55 millones son un umbral operativo que no afecta a la seguridad. La Vanguardia recuerda que ese tope ya se superó en 2025 y que el plan de inversiones daba por hecho que El Prat llegaría a 60 millones en 2027, un año más tarde de lo que ahora se prevé.
Qué paga el DORA III y qué queda para después
El Documento de Regulación Aeroportuaria para 2027-2031 (DORA III) asigna 1.760 millones de euros a Barcelona. La mayor parte va a transformar la T1, renovar la T2 y mejorar pistas y campo de vuelo. Para la ampliación en sí solo incluye la redacción de proyectos y las compensaciones ambientales. La prolongación de la pista y la terminal satélite quedan para el DORA IV, de 2032 a 2036.
El decano del colegio, Carles Puig de Travy, le preguntó si con las autorizaciones en la mano se podría adelantar parte de la obra al periodo 2027-2031. Lucena respondió que sobre el papel sí, y citó que Aena ya movió a 2026 inversiones previstas para 2027. Aun así, el objetivo declarado es cumplir el DORA III aprobado por el Gobierno y sacar adelante el Plan Director Urbanístico. El calendario depende también de que Bruselas permita afectar la zona protegida de La Ricarda, con compensaciones en las que Aena y la Generalitat ya trabajan.
Girona y Reus reciben el tráfico que no cabe
Lucena admitió que la saturación desvía vuelos a Girona y Reus, que además de atender a la Costa Brava y la Costa Daurada reciben tráfico que iría a Barcelona si hubiera sitio. Por eso rechazó que frenar la ampliación sirva para contener la llegada de turistas. Defiende que la capacidad extra es la condición para que El Prat capte vuelos intercontinentales, por ejemplo hacia Latinoamérica, alimentados por su red europea. Preguntado por un posible cambio de Gobierno tras las elecciones del 29 de noviembre, descartó que la obra quede frenada por motivos políticos.
El proyecto sigue teniendo oposición. Los colectivos contrarios señalan la afectación de La Ricarda y de los humedales del delta del Llobregat, además de las emisiones que supone más tráfico aéreo, y hace un mes unas 5.000 personas se manifestaron en Barcelona contra la ampliación.
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Fuentes: El País, La Vanguardia, Demócrata.
Foto ilustrativa: Miguel Cuenca







