Desde el 16 de septiembre, el Canal de Panamá redujo su capacidad a 32 tránsitos diarios, frente a un promedio de 36. Es la segunda restricción del año, y responde a lo mismo que la anterior: falta de agua en los dos embalses que alimentan la vía.
El reparto quedó así: 23 cupos diarios para las esclusas Panamax y 9 para las Neopanamax. Al mismo tiempo, el calado máximo autorizado bajó a 48 pies (14,63 metros), desde los 50 pies (15,24 metros) del nivel operativo pleno.
Dos pies de calado no son un detalle
Para un portacontenedores grande, perder dos pies de calado significa dejar carga en tierra. La restricción se traduce en menos contenedores por viaje, y por lo tanto en más viajes o en fletes más caros para mover el mismo volumen.
El origen del problema está en la cuenca: entre mayo y agosto se registró un déficit de lluvias de 34%. Y la administración del Canal no descarta que la situación empeore, porque se anticipa un fenómeno de El Niño intenso que se extendería durante el verano panameño, entre enero y abril.
Octubre viene más apretado
Las autoridades ya preparan una reducción adicional para octubre, cuando la capacidad rondaría los 29,5 buques diarios. Eso equivale a operar aproximadamente 18% por debajo de los niveles de agosto.
Por el Canal pasa entre 3% y 5% del comercio mundial, así que cada recorte se siente lejos de Panamá. Hapag-Lloyd ya reportó desafíos operativos por las restricciones, y las tarifas del transporte marítimo de contenedores vienen tensionadas también por el lado del combustible.
Para la región, el efecto es doble: encarece las importaciones asiáticas que llegan por el Pacífico y le da argumentos a las rutas alternativas que se están construyendo más al sur.
Cruce de fuentes
Esta información fue contrastada en los siguientes medios antes de su publicación:
Imagen de portada: «Locomotives Tow Container Ship through Miraflores Locks – Panama Canal.jpg», por Adam Jones, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0). Fotografía ilustrativa, no corresponde al hecho descrito.






